La «Francesada» es el trágico asedio y saqueo de Castro Urdiales por tropas napoleónicas el 11 de mayo de 1813. Durante la Guerra de la Independencia, mercenarios italianos bajo bandera francesa arrasaron la villa, destruyendo la mayor parte de las casas y asesinando a cerca de 300 personas, principalmente
El Sitio y la Masacre
Tras rechazar varios ataques, las tropas imperiales consiguieron derribar las defensas de la ciudad. Los defensores y la población civil se vieron obligados a replegarse hacia el castillo y los acantilados. Muchos encontraron la muerte a manos de los soldados enemigos o en el gran incendio provocado por las tropas francesas. La población local logró salvarse de la aniquilación total gracias al apoyo y la evacuación de barcos ingleses que se encontraban en la costa.
El Desarrollo del Asedio
El asedio comenzó en mayo de 1813 cuando los franceses regresaron a Castro Urdiales decididos a tomar la plaza.
La defensa: La ciudad contaba con unos 1.300 hombres entre guarnición y vecinos, además del apoyo marítimo de barcos británicos comandados por el general Bloye.
El ataque: Superados en número y ante unas murallas medievales insuficientes, los soldados napoleónicos abrieron fuego de artillería constante para sembrar el terror.
La caída: Los invasores irrumpieron en la villa desencadenando una sangrienta lucha calle por calle.
Consecuencias de la Tragedia
El asalto fue devastador para Castro Urdiales:
Pérdidas humanas: Alrededor de 300 civiles (mujeres, niños y ancianos) fueron asesinados, lo que supuso la pérdida de aproximadamente la mitad de la población de la villa.
Destrucción material: Más del 50% de las edificaciones de la ciudad fueron reducidas a cenizas por el fuego enemigo.
La huida: Muchos supervivientes intentaron escapar por los acantilados del norte o fueron rescatados in extremis por los barcos ingleses.


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